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| miércoles 28 de junio del 2017

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JUICIO A LA LIBERTAD DE EXPRESION Y UN TRIBUTO A LA AMISTAD

Absuelven a periodista acusado de injuriar a empresario condenado por homicidio

El Octavo Juzgado de Garantía de Santiago estimó que “del artículo periodístico reclamado no se divisa una injuria manifiesta y ni siquiera una encubierta”.

El periodista Jorge Budrovich, ex corresponsal del diario La Tercera en la Región de Coquimbo y el director del matutino, Cristian Bofill, fueron absueltos por el titular del Octavo Juzgado de Garantía de Santiago, Juan Manuel Escobar, del delito de injurias graves cometidas a través de un medio de comunicación.

Los profesionales de la prensa habían sido acusados por el empresario e ingeniero agrónomo Joaquín Díaz Bunster, quien en agosto de 2005 fue condenado por el homicidio de un trabajador agrícola que ingresó a robar a su fundo en Ovalle, Cuarta Región.

Díaz Bunster consideró que una nota publicada por la Tercera el 27 de agosto de 2005, tras conocerse el fallo del Tribunal Oral en lo Penal de Ovalle en su caso, Budrovich entregó una “versión falsa y antojadiza de los hechos” que buscó perjudicar su imagen pública y privada.

El juicio oral contra los periodistas se desarrolló entre el viernes 4 y el lunes 7 de mayo de 2007, luego de que en una audiencia previa el querellante rechazara cualquier posibilidad de conciliación propuesta por el tribunal.

REPORTERO DEL CRIMEN

Jorge Budrovich siguió de cerca el juicio de mediados del 2005 contra Díaz Bunster, más aún cuando la Fiscalía Local de Ovalle denunció que era objeto de presiones de parte de influyentes políticos a nivel nacional que intentaban favorecer al agricultor (ver recuadro).

Cuando en la mañana del 26 de junio de 2004 apareció el cuerpo sin vida del trabajador agrícola Jaime Eduardo Ángel Rojas en un camino rural de la localidad de San Ramón, el entonces corresponsal de los diarios La Tercera y La Cuarta en la región de Coquimbo, comenzó a reportear el caso.

Según consta en el auto de apertura del juicio oral que condenó a Díaz, el día anterior, Jaime Ángel había ingresado sin autorización al fundo El Espinal, ubicado en la localidad de Sotaquí, comuna de Ovalle, a robar naranjas que allí se cultivaban. Eran las 9:30 de la mañana y el dueño del fundo, Joaquín Roberto Díaz Bunster, se percató de la presencia del campesino, tomó su rifle y le disparó desde corta distancia, hiriéndolo de muerte en el pecho.

El cuerpo de Ángel estaba tibio sobre la tierra cuando llegó al lugar el trabajador del fundo, Oscar Godoy, a quien su patrón solicitó ayuda para deshacerse del cadáver. En un principio el inquilino se negó, pero, según consigna su testimonio, Díaz Bunster le respondió con una amenaza: “si no me ayudas, ya sabes lo que te va a pasar”.

Resignado, el trabajador tomó el cuerpo, lo subió a la camioneta Mazda azul de Díaz y lo trasladó hacia otro lugar del fundo para esconderlo entre unos matorrales. El vehículo había quedado manchado de sangre, por lo que le ordenó lavarlo. Más tarde, Díaz Bunster fue por Godoy hasta su casa para que lo acompañara a buscar el cadáver y sacarlo de una vez de su propiedad. Lo tomaron de entre los matorrales en los que estaba cubierto y lo volvieron a subir a la camioneta para abandonarlo en el lugar donde fue posteriormente encontrado.

Godoy no pudo con su conciencia y fue hasta la Fiscalía Local de Ovalle para denunciar el hecho; posteriormente, Díaz Bunster se fue a entregar. El ingeniero agrónomo, oriundo de Concepción, fue formalizado por homicidio calificado y permaneció en prisión preventiva hasta noviembre de 2004, cuando la Corte de Apelaciones de La Serena le impuso arresto domiciliario.

El juicio oral en este caso tuvo lugar el 20 de agosto de 2005. Allí, el Tribunal Oral en lo Penal de Ovalle condenó a dos años de pena remitida a Díaz Bunster por el homicidio simple de Eduardo Ángel Rojas. Consideró entre los atenuantes su “irreprochable conducta anterior” y que Díaz intentó “reparar el mal causado” pagándole 18 millones de pesos a la familia de la víctima.

Jorge Budrovich despachó para la capital. Esta vez la noticia era la baja condena de Díaz: “Condenan a dos años de pena remitida a agrónomo que asesinó a campesino”, titulaba el artículo del sábado 26 de agosto publicado en La Tercera. Entre los antecedentes que detalla en el texto, el periodista consignó que el arma homicida era un fusil calibre 32 con mira telescópica.

PRECISIONES

El dato de la supuesta mira telescópica del “fusil” con que Díaz dio muerte al campesino fue el más criticado por los querellantes, quienes argumentaban que, tal como constaba en el fallo del juicio por homicidio, el arma era un rifle calibre 22 –es decir, que tenía un poder de fuego inferior- y que en ningún caso tenía mira telescópica.

A juicio de Díaz Bunster y su abogado Rodrigo Zegers, ese solo elemento cambiaba considerablemente la percepción que la opinión pública podría hacerse del terrateniente, debido a que buscaba dar la impresión de que “con un arma de fuego de gran poder hice (hizo) puntería sobre Jaime Ángel para darle muerte”, expresa en la querella.

Además, el hecho de que en el titular se diga que “asesinó” a un hombre, daba a entender que se trataba de un homicidio calificado, siendo que el querellante había sido condenado por homicidio simple con “dolo eventual”.

Basándose en esos argumentos, Díaz Bunster presentó el 8 de agosto de 2006 ante el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago una querella contra Budrovich y el director de La Tercera, Cristián Bofill. En el escrito solicitaban la imposición de una pena de 3 años y un día de presidio menor en su grado medio y una multa de 150 unidades tributarias mensuales, unos 4 millones 800 mil pesos para el periodista y el director del diario, “es decir, más de lo que le dieron a él por matar una persona”, reflexionaba Budrovich tras enterarse del requerimiento.

La parte querellante llegó al juicio con seis testigos, todos amigos o conocidos de Díaz Bunster, quienes manifestaron que a través del artículo publicado en La Tercera se le produjo un enorme perjuicio moral y menoscabo al ingeniero agrónomo.

No obstante, el magistrado Escobar consideró que en ninguna de las expresiones contenidas en el artículo periodístico podía constatarse la injuria.

Respecto de la utilización de la palabra “fusil” en vez de “rifle”, el juez dictaminó que “nuestro diccionario de la lengua, hace sinónimos los términos ‘fusil, carabina, rifle, escopeta’, de tal manera que conforme al vocablo común y corriente, que es el vocablo utilizado generalmente por los periodistas, (…) este error es común en el léxico corriente, no constituyendo injuria”.

Sobre la utilización de la expresión “asesinar” para referirse al crimen, el magistrado sentenció que “conforme a nuestro diccionario es sinónimo de ‘homicida’, de tal manera que conforme al vocablo corriente de una persona común, destinatario de la información periodística, una persona que mata a otro se le denomina ‘asesino u homicida’, sea que actúe con dolo directo o eventual, homicidio simple o calificado”.

En síntesis, el fallo del tribunal establece que “del artículo periodístico reclamado no se divisa una injuria manifiesta y ni siquiera una encubierta”. Además, establece que las costas del proceso fueran de cargo del querellante “por estimar que no tuvo motivos plausibles para litigar”.

CONFORMIDAD E INQUIETUD

El periodista querellado recibió con satisfacción la absolución del tribunal en el caso por las supuestas injurias, aunque no escondió su inquietud respecto de la legitimidad de la acción interpuesta en su contra.

"No es posible que la legislación permita litigar en una causa que a simple examen amerita no ha lugar, sin embargo queda de manifiesto que la condición social hace variar la mirada de la justicia", señaló el reportero tras conocer el fallo.

 "Habría qué preguntarse hasta que punto un condenado puede, tan fácilmente, acceder a querellas, por el solo afán de abogados insidiosos o simplemente, gustitos de antiguos patrones de fundo", agregó.

Los profesionales de la prensa fueron defendidos por los abogados Pedro Doren Swett y Pablo Gómez Edwards, quienes han participado entre otras causas, en la defensa de Canal 13 en la querella interpuesta por el ex senador Jorge Lavandero, luego de que el programa Contacto de esa señal mostrara imágenes del interior de su fundo en la Novena Región.

“No cabe duda que se está satisfecho, aunque queda la duda, si no hubiese una buena defensa no habría justicia y el abuso, una vez más de oscuros personajes sociales, estaría de manifiesto. Se debe regular si no más tarde o más temprano esto puede continuar afectando a los periodistas”, agrega Budrovich.

Los querellantes tienen plazo hasta el 22 de mayo para recurrir de nulidad ante la Corte Suprema. De esta forma, si el máximo tribunal lo estima, podrían dejar sin efecto el proceso sustanciado por el magistrado Escobar.

EL MAS BUSCADO

En varias de las notas publicadas sobre el caso en La Tercera, Budrovich hace referencia a las presiones que denunció el fiscal de Ovalle Luis Pérez Letelier, quien llevaba la causa contra Díaz Bunster, cuando se estaban desarrollando los alegatos para revisar la libertad del entonces acusado ante la Corte de Apelaciones.

De acuerdo a las publicaciones y a lo que el periodista sostiene, la Fiscalía Local habría sido objeto de presiones de parte de influyentes políticos a nivel nacional para favorecer la situación del ingeniero agrónomo entonces imputado. “Una serie de personas me han llamado preguntando por el caso, parlamentarios, altas autoridades y presidentes de partidos políticos”, aparece diciendo el fiscal Pérez en la cuestionada nota de La Tercera. Jorge Budrovich recuerda que otros medios, como el diario El Día de la Región de Coquimbo también lo denunciaron e incluso en una portada de dicho medio apareció el entonces presidente de Renovación Nacional, Sergio Diez, como uno de los principales defensores del agrónomo.

Las presiones no son mencionadas en la querella; sin embargo, para el periodista fueron la razón de fondo que sustentó el requerimiento. “Yo creo que todo puede provenir de mi trabajo anterior”, señalaba Budrovich tras ser notificado de la acción en su contra, en octubre del 2006.

El reportero cuenta que en su carrera se ha metido en temas complicados que afectan a la Iglesia Católica en su región, como las denuncias de abusos contra menores de parte del Obispo José Francisco Cox. “El actual arzobispo de La Serena, Manuel Donoso, el mismo que le dio la carta de buena conducta a Díaz Bunster, a mí, comprenderás, no me considera santo de su devoción”, señala.

Texto: Macarena Peña y Lillo

http://www.libertaddeexpresion.uchile.cl/budrovich.html

Región Coquimbo On Line en alianza con www.latercera.com y www.diariohuarpe.com de San