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| lunes 25 de septiembre del 2017

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INSTITUTO TECNOLOGICO DE MASSACHUSETTS MIT PREMIA A CINCO INNOVADORES CHILENOS

MIT - BBVA

El Instituto Tecnológico de Massachusetts MIT, a través de su publicación MIT Technology Review, publica los nombres de los cinco jóvenes chilenos con los proyectos de innovación tecnológica con mayor impacto a nivel global.

El premio Innovadores menores de 35, que cuenta con el apoyo de BBVA, como partner global, y Telefónica, tiene un gran prestigio internacional y supone un fuerte impulso para los jóvenes en el desarrollo de sus proyectos de innovación.

MAS DE UN CENTENAR DE CANDIDATOS

Los ganadores fueron seleccionados después de un exhaustivo proceso de selección de entre las más de cien candidaturas recibidas en todas las áreas de la tecnología; y la edición en español de MIT Technology Review ha contado con la ayuda de un grupo de reconocidos expertos de prestigio internacional que ha integrado el comité de jueces.

Innovadores menores de 35 ofrece a los jóvenes más brillantes del país una plataforma única para dar a conocer los avances que están llevando a cabo y llegar a los medios que permiten impulsar sus proyectos.

IDEAS INNOVADORAS

Todos tienen en común sus ideas innovadoras y la capacidad de enfrentarse con éxito y de una manera transformadora a problemas importantes para el desarrollo económico y social.

Sus proyectos abarcan todas las áreas tecnológicas, desde nuevas formas de diagnóstico de enfermedades, hasta el reemplazo de los antibióticos usados en acuicultura, la telemedicina para el diagnóstico temprano de la ceguera de la diabetes, o la gamificación del buceo.

GANADORES DE INNOVADORES MENORES DE 35 CHILE


Alejandro San Martín, 30 años, creador de un nanosensor de lactato para encontrar nuevos fármacos antitumorales. Centro de Estudios Cientificos.

Las células cancerígenas necesitan producir ingentes cantidades de energía para soportar su ritmo de replicación rápido y descontrolado. Durante este proceso, fabrican también mucho lactato, una molécula que en los tejidos sanos se produce en bajas cantidades.

Observar en la célula los diferentes niveles de esta molécula es una estrategia eficaz para sospechar de la existencia de un cáncer. Por otro lado, descubrir sustancias capaces de boicotear el abastecimiento energético de las células cancerígenas -por ejemplo, que bloqueen la entrada y salida de lactado de ella- permitiría desarrollar fármacos que redujeran el tamaño de los tumores. Sin embargo, hasta el momento, ha sido muy difícil detectar la presencia de esta molécula en los tejidos de forma precisa y rápida.

Gracias al trabajo del joven chileno Alejandro San Martín, más de 40 laboratorios en el mundo están ya probando una herramienta biológica que permite observar en tiempo real y con gran precisión la disminución y el aumento de la concentración de lactato en las células. 

Este biólogo molecular, formado en la Universidad Austral de Chile e investigador del Centro de Estudios Científicos (CECs), ha creado un innovador nanosensor con dos proteínas que emiten una señal fluorescente que cambia al unirse al lactato.

Midiendo la intensidad de la fluorescencia de ambas proteínas fluorescentes (mTFP, procedente de corales, y Venus, procedentes de medusas) el sensor diseñado por San Martín, bautizado como Laconic, permite observar cambios en las concentraciones de esta molécula en cuestión de segundos. Además, según explica el joven, es capaz de hacerlo con una resolución espacial máxima, célula por célula, ofreciendo un nivel de detalle que hasta ahora era imposible.

San Martin, que ha publicado su trabajo en la revista científica PLoS ONE y solicitado la patente internacional de este sensor, se encuentra actualmente en conversaciones con la industria farmacéutica para licenciarlo y destinarlo al descubrimiento de nuevos medicamentos antitumorales.

Miles de posibles causas, entre las que se encuentra la activación de diferentes oncogenes, pueden provocar la aparición de distintos tipos de cáncer. Pero la hiperactivación del metabolismo energético para alimentar el crecimiento descontrolado es un fenómeno universal típico de las células tumorales de cualquier clase.

El enfoque de San Martin es ayudar en la búsqueda de fármacos que corrijan esa manifestación, es decir, se dirige al resultado final, independientemente de que haya sido provocado por la conjunción de miles de variables. 

De este modo, esta estrategia es opuesta a la más seguida en las últimas décadas en investigación básica, basada en la búsqueda de dianas terapéuticas a través de la identificación de rutas moleculares concretas que estuvieran causando diferentes tipos de tumores.

 De esta forma, Laconic ayudará a las farmacéuticas a mejorar la búsqueda de sustancias que ayuden a corregir el metabolismo característico de las células tumorales hacia el típico de las células sanas (no hiperactivado para la producción de lactato).

La búsqueda de nuevos fármacos se realiza mediante ensayos de alto rendimiento, en los que se utilizan líneas celulares obtenidas a partir de tumores. Sobre estas células, se van probando diferentes moléculas candidatas a convertirse en fármacos y se estudian sus efectos.

Ahora, gracias al sensor ideado por San Martín, los autores de los ensayos podrán saber en tiempo real si las células tratadas con determinada molécula acumulan o dejan de acumular lactato en su interior y, por tanto, deducir si esa molécula candidata ha funcionado o no como antitumoral bloqueando la producción excesiva de energía.

Para usar el Laconic, que químicamente es lo que se conoce como una proteína de fusión, los investigadores deben introducir el ADN que contiene la información para producir el nanosensor en las células sobre las que hacen las pruebas.

De esta forma, es la propia maquinaria de producción de proteínas de la célula tumoral la que se encarga de fabricar el Laconic. A continuación, estas células que han expresado el sensor (incluidas sus proteínas fluorescentes) son colocadas en varios pocillos donde se les agregan diferentes moléculas candidatas a convertirse en fármacos bloqueadores del transporte del lactato.

San Martín explica: "Con este sistema no tenemos que destruir la muestra: la célula se mantiene viva, expresando el sensor, y nosotros podemos hacer las mediciones captando la fluctuación de la fluorescencia con nuestros sistemas ópticos".

A diferencia de otros biosensores, por ejemplo, los basados en electrodos, la resolución espacial del creado por San Martín es muy elevada. Además, tras realizar pruebas con otras moléculas muy similares al lactato para ver si se producía algún cambio en la señal, Laconic demostró una gran especificidad para esta.

Según este joven innovador, la creación de este biosensor era, inicialmente, "un proyecto de muy baja probabilidad de éxito". Además, aunque tuvo que escoger otro para su tesis doctoral, decidió no abandonar la idea y seguir desarrollándolo en paralelo a sus estudios de doctorado, ayudado por un estudiante de grado, Sebastián Ceballo.

Ambos lucharon por obtener los recursos necesarios y, finalmente, consiguieron sacarlo adelante. San Martín recuerda que "con muy poco" hiceron mucho, y añade: "Aprendimos una lección: muchas veces la creatividad es más importante que el dinero para hacer grandes cosas".

El joven investigador diseñó Laconic, inicialmente, para tratar de entender el metabolismo energético cerebral, donde las neuronas, en lugar de glucosa, usan gran cantidad de lactato para obtener energía.

Pero por el camino se dieron cuenta de que “podía ser importante en cáncer” y comenzaron a “hacer los ensayos hasta obtener un resultado excelente". En los próximos años, sus planes incluyen seguir trabajando en la mejora de este sensor y en la fabricación de otros nuevos para moléculas como el piruvato -usado en la industria farmacéutica como base de numerosos medicamentos-, además de lograr la implementación completa de Laconic en la búsqueda de drogas anticáncer.

Jurado MIT

El presidente del Consejo de Administración de Suanfarma Biotech, Héctor Ara, y miembro del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Chile, destaca que el trabajo de San Martín "ha concitado un altísimo interés en la comunidad científica norteamericana y europea".

Para este experto la iniciativa de este innovador chileno de solo 30 años es "de gran relevancia en los ámbitos biomédico y biotecnológico". – Elena Zafra


Andrés Klein, 34 años; ha ideado una nueva estrategia para predecir la progresión de la enfermedad de Gaucher. Instituto Weizmann de Ciencias

La enfermedad de Gaucher afecta a uno de cada 100 mil nacimientos en el mundo. La provoca la mutación del gen que ordena fabricar la enzima GBA, encargada de que la digestión de los nutrientes se realice correctamente en los lisosomas de las células.

Aunque sean portadores de la misma alteración genética, los pacientes de Gaucher pueden desarrollar subtipos distintos de la enfermedad y evolucionar de manera muy diferente. Los que padecen el tipo 1 sufren problemas en el hígado, bazo, los huesos y la sangre pero, administrándoles la enzima que en su cuerpo funciona de forma defectuosa, los síntomas desaparecen y pueden llevar una vida normal.

Sin embargo, en los pacientes que desarrollan el tipo 2 el pronóstico es mucho peor. La esperanza media de vida no supera los 2 ó 3 años porque, en su caso, el órgano afectado por la enfermedad es el cerebro y no existen fármacos para tratarla.

Por último, las personas afectadas por el tipo 3 presentan también síntomas neurológicos, pero en esta ocasión aparecen alrededor de los 30 años e, igualmente, van sufriendo problemas motores y cognitivos que no tienen cura.

¿Por qué en personas con el mismo gen mutado la enfermedad progresa de forma tan diferente? Esta es la pregunta que llevó al joven bioquímico Andrés Klein a idear una nueva estrategia para descubrir los mecanismos biológicos que hay detrás de las variaciones en la manifestación física de la enfermedad.

Este joven doctor en Biología Celular y Molecular, formado en la Pontificia Universidad Católica de Chile y en la Universidad de Stanford (EEUU), y actual investigador del Instituto Weizmann (Israel), confía en que la capacidad de predecir qué subtipo desarrollará cada paciente sea el primer paso para crear tratamientos personalizados y más efectivos.

Klein sospecha que existen otros factores que están influyendo en que sea uno u otro subtipo de enfermedad el que finalmente desarrolle el paciente. Que la persona afectada exprese "los distintos fenotipos" -es decir, los síntomas de los tipos 1, 2 o 3- no depende de que el gen que ordena fabricar la GBA tenga una mutación u otra.

Esto es condición necesaria y suficiente para desarrollar la enfermedad, pero no para saber de qué tipo será. Klein cree que esto viene determinado por el hecho de tener o no una combinación de variaciones genéticas que incluye también mutaciones concretas en otros puntos del genoma que, hasta ahora, no era posible de identificar.

Dentro de la cadena ordenada de genes que forma nuestro genotipo, existen algunas variaciones en la estructura de algunos eslabones que se dan más frecuentemente de lo normal. Concretamente, estas variaciones, presentes en al menos el 1% de la población, se llaman SNP (del inglés, Single Nucleotide Polymorphisms).

Los SNP se pueden utilizar para asociar su presencia con distintos fenotipos para, posteriormente, entender por qué determinados individuos sí desarrollan determinados síntomas y comparar con quienes no tienen ese marcador genético y no los han desarrollado.

Pero, ¿cómo ha identificado Klein los SNP relacionados con los subtipos de Gaucher? Su estrategia ha consistido en observar en ratones que la tenencia de cierto SNP (o de una  combinación de ellos) coincide con la existencia en estos animales de síntomas similares a los que caracterizan uno u otro tipo de enfermedad de Gaucher.

Observando síntomas en ratones

En lugar de comenzar a buscar estos SNP en humanos, Klein optó por usar ratones, ya que la dificultad de reclutar a grandes de grupos de pacientes de los diferentes subtipos de Gaucher y los costos de secuenciar de sus genomas habrían sido muy elevados.

En lugar de eso, este joven utilizó 14 cepas de ratones (que tienen en común con los humanos el 99% del genoma) y les indujo la enfermedad de Gaucher administrándoles una sustancia que evita que la enzima GBA funcione.

Durante varios meses, hizo un seguimiento del número de días que vivían y de los síntomas que presentaban. El joven recuerda que observó “diferencias muy llamativas en el fenotipo”. Algunas cepas vivían mucho y no presentaban síntomas neurológicos, imitando la enfermedad tipo 1; otras vivían periodos muy cortos y desarrollaban una enfermedad “muy agresiva al cerebro”, imitando la tipo 2; finalmente otras cepas vivían periodos intermedios y desarrollaban síntomas neurológicos tardíamente, como ocurre en el tipo 3.

Asociando mediante una herramienta bioinformática estos datos físicos con el genotipo de los ratones, Klein ha establecido asociaciones estadísticamente significativas que relacionan la existencia de ciertos marcadores genéticos con el desarrollo de un subtipo u otro de enfermedad. En concreto, Klein ha utilizado para el análisis cuatro millones de SNP por cada cepa de ratones para "asegurar una gran cobertura del genoma".

Aunque las conclusiones obtenidas en animales no siempre son aplicables en humanos, Klein ya tiene algunas combinaciones de SNP sospechosas de ser las causantes de que los ratones desarrollen los síntomas del tipo 1, 2 ó 3 de la enfermedad.

Actualmente, en colaboración con médicos de Reino Unido, está verificando si esos marcadores genéticos también están presentes en el genotipo de pacientes de esos distintos subtipos de la enfermedad de Gaucher.

Para Klein, la “gran ventaja” es que ya sabe “en qué genes buscar cambios, y por lo tanto, los valores para alcanzar significancia estadística de asociación son mucho más bajos que si se analiza el genoma completo", explica.

Jurado MIT

En opinión del socio director de Threshold Ventures y miembro del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Chile, Jonathan Baer, aunque este innovador no sea un emprendedor propiamente dicho "ha sido capaz de empujar hacia delante su proyecto, obtener fondos y lograr apoyos, todas ellas cualidades de emprendedor".

Para Baer, Klein destaca por su sólida formación científica y por haber desarrollado un trabajo "altamente innovador" que "puede  llegar a tener impacto en la salud de muchas personas y conducir a mejores tratamientos para diversas enfermedades lisosomales, entre ellas, el párkinson". - Elena Zafra


Claudia Ibacache, 27 años, creadora de unas nuevas moléculas biosurfactantes como alternativa a los antibióticos en acuicultura. MicroMarine Biotech

Una diminuta bacteria marina del género Cobetia podría tener la clave para acabar con el uso masivo de antibióticos en acuicultura. Este pequeño organismo produce una molécula capaz de inhibir la virulencia de los patógenos microbianos que atacan a los peces; una habilidad que no ha pasado desapercibida para la joven química farmacéutica de la Universidad de Valparaíso Claudia Ibacache.

Esta innovadora chilena se ha propuesto aunar sus conocimientos en farmacología, microbiología, química y bioprocesos con las cualidades de este microorganismo para lograr reducir el uso de sustancias nocivas para la salud y el medio ambiente en este sector.

En un país como Chile, segundo productor mundial de salmónidos (solo superado por Noruega) su enfoque podría suponer una revolución en los procesos industriales asociados a la acuicultura. Esta actividad económica tiene un alto potencial de crecimiento, dado el previsible aumento de la demanda de alimentos en las próximas décadas.

La principal amenaza de las granjas acuáticas son las enfermedades infecciosas, como la producida por el microorganismo Piscirickettsia salmonis. Por el momento, ni las terapias de antibióticos ni las vacunas han sido efectivas contra esta bacteria, que genera pérdidas por más de 100 millones de dólares (más de 73 millones de euros) en la industria acuícola chilena anualmente.

Tal y como indica la joven Ibacache, hoy en día, la aparición de resistencias a los antimicrobianos utilizados en acuicultura ha hecho que éstos no sean eficaces.

A diferencia de estos métodos de control de enfermedades, la sustancia que produce la bacteria descubierta por Ibacache -denominada biosurfactante- no provoca que los peces desarrollen resistencia y puede incorporarse en el alimento sin alterar la microbiota intestinal del salmón. Además, estos biosurfactantes son inocuos para el medio ambiente, mientras que los antibióticos usados en acuicultura, similares a los utilizados en humanos, seleccionan organismos resistentes a ellos y, según la joven, “pueden convertirse en un problema de salud pública y animal”.

Para Ibacache, las terapias de control de infecciones se han centrado, tradicionalmente, en bloquear procesos biológicos fundamentales para las bacterias invasoras, como la síntesis de proteínas, la formación de su pared celular o la replicación del ADN.

Por el contrario, los biosurfactantes interfieren en una serie de mecanismos de comunicación celular mediados por señales químicas (comunicación tipo quorum sensing). A efectos prácticos, esa interferencia impide que las bacterias actúen de forma coordinada para causar un mayor daño en el pez infectado. Además, añade Ibachache, estos compuestos “inhiben diversos mecanismos de virulencia como la formación de biopelículas y la liberación de enzimas que promuevan la infección”.

La principal ventaja frente a los antibióticos es que la célula bacteriana en sí no se ve afectada: el objetivo es alterar su comportamiento y su capacidad de relacionarse con las demás. Gracias a ello, las bacterias no desarrollan resistencia, lo que convierte a estos compuestos en una alternativa novedosa y eficiente para la prevención y el control de patologías acuícolas que, además, puede utilizarse durante largos periodos de tiempo.

Fácil fabricación y administración

Otro de sus puntos fuertes es que su administración es relativamente sencilla, ya que “debido a las propiedades físico-químicas y a su capacidad emulsificante” el equipo de Ibacache produce estos biosurfactantes en forma de aditivo que puede incorporarse directamente al pienso que comen los salmones.

La investigadora asegura que el alimento mantiene los estándares de calidad y características requeridas por los productores de pienso y que la incorporación del aditivo no altera sus procesos. “Se basa en el uso de la maquinaria e instrumentación propia de una industria de alimentos”, asegura la joven. 

La administración a través del pienso es más sencilla y menos invasiva que, por ejemplo, en el caso de las vacunas convencionales, lo que permite que el biosurfactante pueda considerarse “como un producto de uso constante dado que el principio activo no es un antibiótico ni un agente químico nocivo para el ambiente”, explica Ibacache. No obstante, la investigadora afirma que están trabajando en el desarrollo de otros sistemas de administración que no necesariamente implican alimentos.

Ibacache reconoce que, en principio, estos biosurfactantes han sido evaluados para utilizarse en salmónidos, pero no descarta que sirvan en el futuro para otros tipos de peces. “El principio activo puede usarse para evitar infecciones producidas por patógenos de diversas especies cuyos mecanismos de acción dependan del sistema de quorum sensing”, concreta la investigadora.

Estas moléculas producidas por las bacterias del género Cobetia fueron identificadas  por Ibacache durante la realización de su tesis en el Laboratorio de Biotecnología Microbiana de la Universidad de Valparaíso (Chile).

Actualmente, la joven se encuentra realizando su tesis doctoral  financiada por CONICYT del Gobierno de Chile en el Laboratorio de Estrés y Evolución Bacteriana del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC-UAM, en España). Además, ha solicitado la patente nacional e internacional del proceso de fabricación de los biosurfactantes junto a la Universidad de Valparaíso y cofundado la spin-off  MicroMarine Biotech para producir y comercializar este aditivo. Ibacache señala que, considerando el volumen de producción, su apuesta inicial será cubrir el 10% del mercado de alimentos para salmones en Chile.

Jurado MIT

Para el director de postgrado en la Escuela de Biotecnología y Alimentos del Instituto Tecnológico de Monterrey (México),  Jorge Welti,  que es miembro del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Chile, la propuesta de Ibacache es “de gran relevancia y actualidad”.

El experto añade que el trabajo propuesto se asienta sobre “conceptos científicos sólidos” y puede tener un gran impacto tanto en el caso particular de Chile como a nivel mundial “para resolver problemas de enfermedades en la acuicultura, particularmente en el caso de salmón, que no han podido ser resueltos con el enfoque tradicional del uso de antibióticos”. - Elena Zafra


Eduardo Labarca, 32 años, ha creado minisubmarinos controlados a través de la web para explorar el océano desde cualquier lugar. Acquatico

“Si somos capaces de controlar robots en Marte, ¿por qué no bajo el agua? ¿Por qué no a través de internet, que es la mejor herramienta que se ha inventado nunca para llevar  información y conocimiento a los humanos?”.

Estas preguntas deambularon durante meses por la mente inquieta del ingeniero y emprendedor Eduardo Labarca, donde también resonaban las palabras del explorador Jaques Cousteau: “La gente protege lo que ama”.

Como enamorado del mar y apasionado del surf y el buceo, este joven chileno sabe que, además, las personas solo aman lo que llegan a conocer, y que el fondo marino es todavía un entorno inaccesible y peligroso para la mayoría de los humanos.

Movido por el deseo de convertir el acceso a los hábitats submarinos en algo universal e independiente de las condiciones económicas y físicas de cada individuo, y con la solidez técnica que le aporta su formación en electrónica, Labarca ha encontrado finalmente la respuesta a las preguntas que le obsesionaban. Su propuesta se llama Acquatico, un proyecto en el que confluye la robótica, el buceo y las posibilidades de internet para abrir a la humanidad una ventana a los océanos.

Labarca y su socio José Manuel Ortiz han creado Aquatico con el apoyo del ingeniero y exastronauta de la NASA Dan Barry y el experto buceador y jefe de proyectos  del Centro de Investigación Ames de la NASA Randy Berthold, a los que conoció durante su paso por la Singularity University (Estados Unidos).

Su visión es crear una empresa basada en la web con la que ofrecer a nivel global una “experiencia inmersiva”. A través de la plataforma de Aquatico, una actividad aun relativamente cara y compleja como el buceo se convierte en cercana y asequible gracias las a telecomunicaciones y a la mediación de los robots submarinos diseñados por su equipo.

Labarca empezó a crear robots desde tercer curso en la universidad Técnica Federico Santa María (Chile), donde estudió Ingeniería Electrónica. Al principio, lo hacía solo por diversión y curiosidad; después, con fines más prácticos, como el robot para agricultura que creó junto a su equipo durante el Field Robotic Event, en Stuttgart (Alemania).

Tras pasar varios años volcado en el emergente mercado de la robótica móvil, en el que entró en 2006 fundando su empresa Austec, este innovador decidió que había llegado el momento de poner el potencial de la tecnología al servicio del mundo.

El Departamento de Defensa de EEUU y la Armada de Chile les había pedido que desarrollaran un sistema submarino robotizado “con capacidad de observación 3D y realidad aumentada”. Labarca cuenta que, cuando lo hicieron, se preguntaron por qué no crear también aplicaciones “para el mundo civil”.

El reto de Acquatico es ambicioso: por un lado, llenar el océano de pequeños robots submarinos equipados con cámaras que envíen imagen en alta definición y audio en streaming a cada tableta, ordenador o móvil conectado a Internet, en cada rincón del planeta; por otro, permitir que cualquier persona pueda manejarlos y observar la infinita biodiversidad subacuática, sin dañar el entorno y ofreciendo una experiencia multimedia más rica que las simples fotografías submarinas. El objetivo del joven es “generar un lazo afectivo con el océano, construir un vínculo que propicie masivamente su preservación”.

De hecho, la idea de Labarca es que, en el futuro, su plataforma pueda utilizarse como herramienta científica y educativa, para descubrir nuevas especies de plantas, animales e incluso los tesoros de un naufragio.

Esta experiencia podría intensificarse mediante el uso de tecnologías de realidad aumentada y accesorios como gafas inmersivas, dispositivos con tecnología EEG como EMOTIV, y sistemas de interfaz y control tridimensional como Leap Motion.

Según Labarca, estas posibilidades “se irán incorporando y haciendo compatibles con los equipos a medida que estén disponibles en el mercado y hayan madurado tecnológicamente”.

Por ahora, el joven ha creado y probado su primer minisubmarino, de un metro de longitud y 24 centímetros de diámetro, en varias localizaciones en EEUU y Chile. Este robot puede sumergirse hasta a unos 150 metros de profundidad y transmite datos por un cable de fibra óptica a una boya en superficie y, desde allí, a una estación en tierra.

Por este cable umbilical llega también la energía eléctrica al dispositivo, cuyas baterías le dotan de una autonomía de  algunos días. Labarca asegura que actualmente se encuentran probando “los enlaces de comunicación entre el equipo que está dentro del mar y los equipos que le permiten el acceso a internet”.

Por otro lado, para el usuario que accede a la plataforma de Acquatico, hay dos opciones de manejo. La primera, mover el submarino físicamente, algo que solo puede hacer una persona cada vez y que, por tanto, deberá solicitarse anticipadamente.

El robot cuenta con varios sensores para evitar choques accidentales contra obstáculos y rocas del fondo marino mientras el usuario lo maneja o cuando está en piloto automático. Además, está diseñado para no alcanzar grandes velocidades.

La segunda opción es operar la imagen de vídeo, algo que permite al usuario moverse por donde quiera, independientemente de lo que haga el piloto del submarino u otros usuarios. Esta opción será gratuita y no será necesario esperar un turno para acceder a ella.

Labarca estima que el primer submarino explorador estará en marcha a principios de 2014. Aunque la base de operaciones de la empresa está en Silicon Valley (EEUU), están valorando como emplazamiento inaugural las aguas de la bahía de Monterrey (EEUU), Aruba (territorio de Países Bajos situado al norte de Venezuela) o una isla en la Polinesia Francesa.

Jurado MIT

En opinión de la asesora de TPG Credit Funds y miembro del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Chile, Paloma Cabello, Labarca es “un auténtico innovador” que a través de su proyecto Acquatico ha demostrado los mejores valores que buscan reconocer estos premios en lo que se refiere a “ambición, impacto, creatividad y osadía”. – Elena Zafra


José Tomás Arenas, 27 años, ha diseñado una plataforma de cribado de imágenes y telemedicina para prevenir la ceguera de la diabetes. Universidad de Chile

Sólo un 30% de los diabéticos en Chile acude a su centro de salud de forma anual para hacerse la prueba que permitiría diagnosticar problemas de visión asociados a su enfermedad, como la retinopatía diabética.

Esta afección puede provocar ceguera, aunque en sus primeras fases no presenta síntomas. No obstante, si todas las personas diabéticas siguieran las recomendaciones de las autoridades sanitarias, no habría suficientes oftalmólogos especialistas en las clínicas para realizar estos controles.

Probablemente, las imágenes de fondo de ojo que les tomaran en el ambulatorio permanecerían durante meses en el ordenador, sin que un profesional tuviera tiempo de revisarlas y emitir un diagnóstico.

En realidad, un examen de ciertas características de las imágenes -por ejemplo, la presencia o ausencia de pequeñas hemorragias en determinadas zonas- bastaría para descartar rápidamente la necesidad de intervenciones posteriores en la gran mayoría de los pacientes. Sin embargo, entre todas estas imágenes de ojos sanos, que colapsan el sistema, hay una minoría de casos de retinopatía que quedan sin atender.

Este cuello de botella que causa la falta de recursos para realizar la criba inicial es el que ha querido atajar el ingeniero José Tomás Arenas. Para ello, este innovador de solo 27 años ha creado un sistema que combina el procesamiento automático de imágenes y la telemedicina web para ofrecer a los pacientes y a los centros de salud una alternativa al diagnóstico médico presencial. Según el joven, el uso de su plataforma generaría "un aumento significativo de la eficiencia de recursos de infraestructura y humanos del sistema de salud" y tendría como resultado final "prevenir más ceguera".

Arenas estudió Ingeniería Industrial e Ingeniería Electricista en la Universidad de Chile. A la hora de realizar una tesis final necesitaba encontrar un tema que compatibilizara ambos campos, fue entonces cuando uno de sus profesores le habló del problema de la detección de la retinopatía diabética, la principal causa de ceguera en personas adultas.

"El desafío era grande pero muy atractivo y motivador al tratarse una necesidad del ámbito de la salud", reconoce el joven. Además, era un proyecto perfecto para su tesis, ya que se ajustaba bien a sus dos especialidades: "Cubría tanto el lado de ingeniería eléctrica, por el procesamiento de imágenes, como el de ingeniería industrial, por la parte de reconocimiento de patrones y data mining", recuerda este innovador.

Tras meses de trabajo y contactos con hospitales, oftalmólogos, instituciones sanitarias y universidades, Arenas ha creado la plataforma DART, en la que se ingresan las imágenes de fondo de ojo tomadas en los centros de salud con unas cámaras especializadas para, de forma automática, buscar en ellas patrones que indiquen qué probabilidad hay de que esa persona desarrolle retinopatía.

Este procesamiento automatizado alcanza, según el joven, "un rendimiento cercano al 90% de sensibilidad y al 50% de especificidad", y permite hacer "un screening automático masivo a la población diabética" y derivar las anomalías al oftalmólogo, descartando a los pacientes sanos. 

Revisión de imágenes a distancia

En los casos que pasan este primer filtro y que sí requieren revisión humana, los especialistas pueden hacerla de forma cómoda a través de la interfaz de usuario de DART en la que médicos, enfermeros y administrativos pueden acceder a las imágenes de la retina y a la información de contexto del paciente en cada momento.

En dichas imágenes, el profesional que está haciendo la revisión busca signos clínicos estándar que indiquen la severidad de la retinopatía diabética, por ejemplo, la presencia de aneurismas, exudados algodonosos o pequeñas hemorragias.

Una vez que el revisor ha seleccionado estas áreas con el puntero del ratón e identificado de qué anomalía se trata mediante etiquetas, el programa calcula cómo de frecuentes son y qué grado de retinopatía sufre el paciente.

A continuación, el profesional médico debe seleccionar la opción de confirmar y firmar diagnóstico, y finalmente, puede emitir recomendaciones sobre las acciones a seguir, por ejemplo, enviar un aviso al paciente.

Para ello, Arenas y su equipo están valorando llamadas de voz o SMS por parte del centro médico, correos electrónicos generados por el propio sistema, y citaciones presenciales para continuar con su evaluación y tratamiento.

Otra de las ventajas del sistema frente a las revisiones presenciales en las que el médico observa el ojo del paciente con un oftalmoscopio, es que en DART el examen deja un historial. De este modo, la imagen digital y los detalles observados y etiquetados en ella pueden consultarse posteriormente junto a otros datos que ayuden a mejorar el seguimiento, como la edad, datos clínicos relevantes, evolución del tratamiento de su diabetes y del estado de su retina.

Adicionalmente, durante la revisión de cada imagen puede añadirse información sobre anomalías detectadas que no tienen que ver con la retinopatía. Con ello, Arenas pretende que el sistema DART pueda escalarse y aplicarse a otras enfermedades oculares como las cataratas una vez el mercado haya adoptado su plataforma.

En menos de un año, Arenas ha construido un prototipo de su plataforma que ya han instalado en el Centro de Referencia de Salud Peñalolén Cordillera Oriente y, además, está en conversaciones para llevarlo también al Hospital Clínico Regional de Concepción y al Hospital del Salvador, todos ellos en Chile.

Según la OMS, la ceguera debida a la diabetes no controlada está aumentando a nivel global. La buena noticia es que hasta el 80% de los casos de ceguera en adultos son evitables o susceptibles de tratarse si se diagnostican.

Ahora, gracias a DART, los propios centros sanitarios podrían escoger cuándo y dónde realizar los exámenes que necesiten revisión humana, u optar por externalizar su realización a profesionales en cualquier parte del mundo.

Arenas imagina así la evolución del sistema: "Veo a DART creciendo día a día, y yo me veo haciéndome cargo de su internacionalización y cubriendo distintos problemas globales donde pueda aportar mi experiencia en herramientas de automatización o reconocimiento de patrones".

Jurado MIT

Para la socia gerente de Nazca Ventures y miembro del jurado de los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35 Chile, Vanesa Kolodziej, Arenas es "un joven en el camino correcto para el desarrollo de mejoras en la calidad de vida del pueblo chileno" dada su brillante trayectoria académica y "su manera innovadora de encarar el diagnóstico de un mal tan devastador como la ceguera provocada por diabetes". – Elena Zafra

CEREMONIA DE PREMIACION: INNOVADORES MENORES DE 35

Los cinco ganadores presentarán sus proyectos ante los líderes de la comunidad tecnológica, inversores, investigadores, empresarios y líderes de opinión, durante el evento de premiación celebrado el próximo 6 de diciembre en el Centro de Innovación, Emprendimiento y Tecnología de la UAI

RECONOCIMIENTOS ESPECIALES

Cabe reseñar que en entre los ganadores, dos de ellos recibirán un reconocimiento especial uno en calidad de Innovador del Año y otro como Innovador Social.

COMUNIDAD DE LÍDERES DE LA VANGUARDIA TECNOLOGICA

Desde hace más de una década, el MIT, uno de los principales promotores de la innovación a nivel mundial, convoca los premios MIT Technology Review Innovadores menores de 35, que han reconocido a innovadores de la talla de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, Sergey Brin, cofundador de Google o los fundadores de Paypal, Twitter o Tesla Motors.

El MIT, referente mundial en el descubrimiento y apoyo al talento emergente, inició en 2010 su expansión internacional, con la intención de descubrir y apoyar a los jóvenes con más talento en todo el mundo.

MIT Technology Review, con el apoyo de BBVA, ha descubierto y potenciado a más de  cien innovadores en México, Colombia, España,  Perú. Argentina y Uruguay y ahora también en Chile.

MIT TECHNOLOGY REVIEW

MIT Technology Review es una publicación independiente propiedad del Instituto Tecnológico de Massachusetts MIT; fundada en 1899, es la decana de las revistas tecnológicas del mundo. Su misión es promover el conocimiento de las tecnologías emergentes y analizar sus implicaciones comerciales, políticas y sociales. Su perspectiva sobre innovación llega a más de dos millones de líderes en  I+D+i, orientándolos en el mundo de la tecnología y de los negocios.

OPINNO

Opinno es una red global de innovación abierta que utiliza la metodología de desarrollo ágil (lean) para transformar organizaciones, a través del diseño, prototipado y validación de nuevos productos, servicios y modelos de negocio.

Opinno es, desde 2009, el editor de la edición en español y portugués de MIT Technology Review en exclusiva para todo el mundo. Una alianza que se sustenta en los pilares de excelencia, creatividad e integridad que unen al MIT y Opinno.

BBVA

BBVA es un grupo financiero global fundado en 1857 con una visión centrada en el cliente. Tiene una posición sólida en España, es la primera entidad financiera de México, y cuenta con franquicias líder en América del Sur y la región del Sunbelt en Estados Unidos.

Su negocio diversificado está enfocado a mercados de alto crecimiento y concibe la tecnología como una ventaja competitiva clave. La responsabilidad corporativa es inherente a su modelo de negocio, impulsa la inclusión y la educación financieras y apoya la investigación científica y la cultura. BBVA opera con la máxima integridad, visión a largo plazo y mejores prácticas, y está presente en los principales índices de sostenibilidad.

Región Coquimbo On Line en alianza con www.latercera.com y www.diariohuarpe.com de San Juan, Argentina

Felipe Cortés